Se rasgan las vestiduras. Hay un gran enfado, dicen. Eso es lo que está
ocurriendo en La Moncloa por un ataque de contrariedad, según ha podido conocer
Elsemanaldigital.com en fuentes solventes. Hay malestar -profundo en
unos, atemperado en otros- por la filtración de la elección de alcalde de
Barcelona, Joan Clos, como próximo sustituto de José Montilla al
frente de Industria.
En despachos próximos al presidente José Luis
Rodríguez Zapatero se acusa al PSC de ser el responsable de haber desvelado
el secreto. "El presidente quería hacer las cosas a su manera y dar a conocer el
nombre del sustituto de José Montilla en el mismo momento de su relevo,
el próximo viernes día 8, tras el Consejo de Ministros", admiten las mismas
fuentes.
Está claro. Alguien se fue de la lengua en el partido socialista
catalán y, con el anuncio del relevo de Montilla, se llevó por delante
toda la "liturgia" del suspense que el mismo lunes, apenas 24 horas antes de
conocerse el nombre del elegido, había pretendido alimentar el todavía ministro
jactándose de haber pactado su sustituto con el "jefe". Si lo que tocaba era
ensalzar la gestión de Montilla y presentar con todo esplendor a
Clos, se frustró. Pero en política se funciona así. Hasta las aparentes
zancadillas forman parte del juego.
En cualquier caso, el pacto entre
Zapatero y Montilla por su relevo se fraguó antes de las
vacaciones, en el mes de julio. Lo sorprendente es que el círculo vicioso de
rumores en mentideros periodísticos y políticos no hubiesen apuntado ya a
Clos. Cerrado el acuerdo, el aún ministro y el todavía alcalde
mantuvieron varias reuniones en la sede del PSC en la calle Nicaragua para
preparar el traspaso.
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