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Alain de Benoist, Más allá de la derecha y de la izquierda. El pensamiento político que rompe esquemas. Antología a cargo de Javier Ruiz Portella. Traducción de María Graíño. Áltera. Barcelona, 2010. |
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"Hoy, el antifascismo sirve ante todo de coartada a los que se han
sumado al pensamiento único y al sistema en vigor. Habiendo abandonado toda
actitud crítica, habiendo sucumbido a las ventajas de una sociedad que les
ofrecía prebendas y privilegios, quieren dar la impresión (o se hace la
ilusión), abrazando la retórica antifascista, de haber permanecido
fieles a ellos mismos [...] Es tan cierto que para los políticos la denuncia del
´fascismo´ es hoy día una excelente forma de rehacerse una reputación. Los más
corruptos usan y abusan de ella para minimizar la importancia de sus
malversaciones. Si el fascismo es el mal absoluto, y ellos lo
denuncian, eso significa que no son totalmente malos. Facturas falsas, promesas
electorales incumplidas, chanchullos y corrupciones de toda índole se convierten
en faltas lamentables pero, en resumidas cuentas, secundarias en relación a lo
peor".
La cita es larga pero no podía ser más oportuna en una semana en
que la ofensiva de la memoria histórica partidista, envuelta en llamar al
peligro de un fascismo y un neofranquismo enquistado en la
sociedad y en el Poder Judicial, se ha recrudecido para salvar a
Baltasar Garzón. El lector español identificará perfectamente,
con caras, nombres y siglas, a quienes pueden ser incluidos en esa categoría, la
del antifascismo como cobertura de las peores faltas. La de aquellos que,
agitando fantasmas de un pasado más que superado, encubren sus deficiencias del
presente.
El autor, Alain de Benoist, es uno de los
representantes del pensamiento inconformista. Desde hace más de cuatro décadas,
De Benoist ha venido realizando interesantísimas aportaciones.
Hombre moderno y tradicional, profundamente arraigado en el sustrato cultural
europeo y, al mismo tiempo, preocupado e interesado por los retos de los tiempos
nuevos, es, ante todo, un rebelde. Considerado máximo exponente de la Nueva
Derecha -etiqueta, por otra parte, adjudicada por sus enemigos, y que, como
escuela de pensamiento, ha sido en numerosas ocasiones analizada de forma simple
y deformada-, lo cierto es que en esta antología realizada por Javier
Ruiz Portella no puede etiquetársele. Su crítica al liberalismo
(destacable el texto contenido y premonitorio, fechado en 2002, sobre la crisis
que venía) y a los totalitarismos, al pensamiento único y a quienes pretenden
hacer del hombre un simple animal económico, es letal para sus adversarios. No
sin razón, uno podría preguntarse si los espartanos que murieron en las
Termópilas con Leónidas al frente lo hicieron por unos
dividendos. Y eso sólo por poner un ejemplo.
Pero De
Benoist, que es ante todo un hombre curioso, al estilo de aquellos
renacentistas interesados en tantas y tan diferentes materias, nos aporta
visiones y reflexiones sobre asuntos tan dispares como el elogio de la
diferencia, la ruptura del vínculo social, el aumento de la depresión como
reflejo de las sociedades en que vivimos, la ecología, los intentos cada vez
mayores de censura en pro del pensamiento único y la aparición de una falsa
casta -llamarles aristocracia sería elevarlos demasiado- dedicada a labores de
castración intelectual.
Es por eso que nuestro hombre está más allá de
izquierda o derecha. Párense un momento y reflexionen si hoy, cogidos en una
pinza entre quienes dicen representar tales opciones, serían capaces de
escucharles una frase como ésta: "En una época en la que el valor se mide sobre
todo según el número de manifiestos que uno haya firmado, mientras que la
virilidad se expresa preferentemente en caballos de vapor, consideramos, como
Jean Cau, que el socialismo es la religión mundana de los
esclavos de hoy". En la izquierda sería imposible; en la derecha, también.
Tal vez por eso vale la pena quedarse con una de las frases de
De Benoist: "El modo en que se vive vale más que lo que
uno vive, y a veces más que la vida". Toda una declaración.
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