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| El consumo moderado de cerveza previene enfermedades |
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| Óscar Martín |
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Evidencias científicas apuntan a la positiva interacción del consumo moderado de cerveza sobre la salud ósea, neuronal o la mejora de la respuesta del sistema inmune entre otras muchas.  |
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| 13 de marzo de 2010 |
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La bibliografía científica nacional e internacional confirma que el consumo moderado de cerveza no afecta a la denominada "curva de la felicidad". |
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La cerveza es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º),
elaborada a partir de ingredientes naturales, agua, cebada malteada y lúpulo,
tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y más de 2.000 compuestos y
nutrientes como vitaminas del Grupo B (especialmente ácido fólico), fibra,
minerales (silicio, potasio, magnesio, calcio y poco sodio) y otros compuestos
que podrían interaccionar de forma positiva con la salud.
El Dr.
Javier Romeo, miembro del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC) de Madrid, ha expuesto las conclusiones del estudio
"Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas".
En este estudio se concluye que el consumo moderado de cerveza podría contribuir
a mantener niveles más altos de glucosa plasmática y atenuar las respuestas
hormonales de estrés derivadas de la actividad física.
Asimismo, el
consumo moderado de esta bebida, tanto en su variedad tradicional como en la sin
alcohol, tras realizar ejercicio físico en condiciones de elevada temperatura
ambiental y abundante transpiración, permitiría recuperar las pérdidas hídricas
en medidas similares al agua.
Salud
cardiovascular
Diversas investigaciones han demostrado
que el consumo moderado de cerveza podría aumentar de forma significativa los
niveles de colesterol HDL y participar en la protección del organismo frente a
enfermedades cardiovasculares.
Según los expertos, el riesgo de sufrir
un infarto es entre un 40% y un 50% más bajo en aquellas personas que beben
alcohol de forma moderada que en las que el cuyo consumo es cero.
De
hecho, según recientes investigaciones, algunos efectos observados como el
aumento de la concentración sérica de HDL colesterol (o colesterol bueno), la
reducción del fibrinógeno y la disminución de la capacidad y velocidad de
oxidación de las partículas del LDL (o colesterol malo), se atribuyen al etanol
contenido en estas bebidas fermentadas.
Además, otros efectos como la
reducción de la concentración de las moléculas de adhesión linfocitarias y
monocitarias que retrasan la aparición y desarrollo de la arteriosclerosis se
podría deber al contenido no alcohólico de estas bebidas, principalmente a los
polifenoles.
Las conclusiones sugieren que las bebidas ricas en
polifenoles podrían tener un mayor efecto antiarteriosclerótico,
antiinflamatorio y antitrombótico que aquéllas pobres en polifenoles, por lo que
parece que los efectos beneficiosos de determinadas bebidas como las fermentadas
de baja graduación se deberían tanto al etanol como a las sustancias no
alcohólicas, principalmente polifenoles, que contienen.
Investigaciones
científicas internacionales también han evidenciado que el consumo moderado de
cerveza durante un periodo concreto podría reducir los niveles de proteína
C-reactiva en el plasma un 35% y un 12,4% los niveles de fibrinógeno. La
proteína C-reactiva es un indicador de la inflamación que predice procesos
cardiovasculares como la aterosclerosis; además, la presencia de fibrinógeno en
plasma se asocia a la formación de trombos sanguíneos.
Cerveza y salud ósea
Estudios científicos
nacionales han sugerido que la ingesta moderada de bebidas con bajo contenido
alcohólico podría estar relacionada con un efecto beneficioso sobre la salud
ósea. De hecho, la cerveza contiene silicio, un mineral que promueve la densidad
mineral ósea y evita la pérdida de hueso y fitoestrógenos naturales, que podrían
estar asociados a la mejora de los síntomas de la menopausia y la prevención de
la osteoporosis.
Además, un estudio reciente de la Universidad de Tufts
en Boston (EEUU), ha analizado la densidad ósea en muestras de 1.182 hombres,
1.289 mujeres postmenopáusicas y 248 mujeres premenopáusicas, en las que se ha
investigado la influencia del consumo de diferentes bebidas (cerveza, vino, y
destilados) y la cantidad de alcohol ingerido. Los resultados concluyen que un
consumo moderado de bebidas fermentadas podría tener un efecto positivo sobre la
salud ósea.
Cerveza y salud
neuronal
Numerosos estudios apuntan que el consumo
moderado de cerveza podría ser tenido en cuenta en los hábitos dietéticos de la
población como un posible factor protector contra enfermedades degenerativas,
puesto que el silicio contenido en la cerveza, podría llegar a reducir la
biodisponibilidad de los metales tóxicos que provocan estas enfermedades.
Cerveza y oncología
Uno de los polifenoles más destacados de la cerveza es el xanthohumol,
presente en el lúpulo. Diversas investigaciones han confirmado que este
antioxidante podría ejercer un papel como agente quimiopreventivo gracias a su
alto contenido en catequinas.
Estos fitonutrientes, que han confirmado
ser activos en la inhibición y prevención de la carcinogénesis a través de
ensayos "in vitro" y en animales de experimentación, podrían contribuir a
prevenir algunas formas de cáncer, entre las que destacan los carcinomas del
tracto intestinal, el cáncer de mama o el de próstata, facilitando la inhibición
del desarrollo de células malignas.
De hecho, un estudio reciente ha
valorado el comportamiento de tres compuestos fenólicos (el galato de
epigalocatequina del té, el resveratrol del vino tinto y el xanthohumol de la
cerveza) en el control del crecimiento celular en el cáncer de mama, con unos
resultados que confirman que el xanthohumol encontrado en la cerveza podría ser
el polifenol que más reduciría las células cancerígenas en este tipo de cáncer,
mostrando sus efectos más rápidamente en concentraciones más bajas.
Cerveza y sistema inmune
Diversas investigaciones nacionales confirman que la cerveza podría
mejorar la respuesta inmune contra patógenos externos, es decir, los agentes
responsables de desarrollar enfermedades infecciosas, a través de un aumento de
los leucocitos (glóbulos blancos) y linfocitos, así como una tendencia
generalizada al incremento de los valores de las subpoblaciones de los
linfocitos T.
Los linfocitos T son unas células inmunológicas que ayudan
a destruir microorganismos invasores, protegen al cuerpo de bacterias
específicas, destruyen virus, responden a tejidos extraños como los transplantes
y además actúan como reguladores del sistema inmunológico.
Cerveza y efectos antiinflamatorios
La
cerveza se diferencia del resto de bebidas alcohólicas por el empleo del lúpulo
como materia prima esencial. Numerosos estudios han concluido que el lúpulo
posee propiedades antibacterianas y antiinflamatorias que ayudan a prevenir
enfermedades degenerativas.
Concretamente, un reciente estudio ha
demostrado el posible poder antioxidante de la cerveza frente al estrés
oxidativo inducido por un antibiótico antitumoral (adriamicina). De estos
resultados se desprende que la cerveza podría ser capaz de capturar los
radicales libres, responsables de la oxidación celular y del envejecimiento.
Cerveza y salud gástrica
El consumo moderado de algunas bebidas como el vino, la cerveza o la
sidra, por el incremento en la secreción de ácidos gástricos y su ayuda para la
aceleración del vaciado gástrico, podría disminuir en un 17% el riesgo de
infección por Helicobacter Pylori, agente implicado en la úlcera gastroduodenal.
Contiene fibra
Diversas investigaciones han confirmado que la ingesta de fibra ayuda a
evitar el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia.
El consumo moderado de cerveza supondría un 17% de la ingesta actual de fibra
soluble, siendo una de las bebidas que mayor aporte de fibra presenta en nuestra
dieta.
Bajo aporte calórico
La cerveza contiene 45 kcal. por cada 100 ml., es decir, 90 kcal. por
caña. La cerveza sin alcohol aporta 17 kcal. por 100 ml. De hecho, bibliografía
científica nacional e internacional confirma que el consumo moderado de cerveza
no afecta a la denominada "curva de la felicidad". Lo pone de manifiesto un
estudio realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),
que tras suministrar cerveza de forma moderada, una en el caso de las mujeres;
dos, en el de los hombres, observaron que no se producía ninguna alteración en
el peso ni en la masa corporal de los participantes en esta
investigación. www.ayalasalud.es
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