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SALUD |
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| ¿Quién no ha padecido un dolor lumbar o de cervicales en su vida? |
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| Óscar Martín |
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Casi diez millones de españoles mayores de 16 años padecen estos dolores de forma habitual, una cifra muy por encima de la población que sufre hipertensión arterial o alergias.  |
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| 30 de enero de 2010 |
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Aunque en ocasiones no pasan de ser más que un incómodo dolor puntual, en otras pueden convertirse en crónico si no se trata a tiempo. |
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Las malas posturas tanto en el trabajo como en nuestra vida diaria, el
sedentarismo, la obesidad y algunas actividades, sobre todo laborales, en las
que se requiere de un gran esfuerzo físico, suelen ser los detonantes de este
tipo de dolencias que más del 80 por ciento de la población sufrirá a lo largo
de su vida.
Aunque en algunas ocasiones no pasan de ser más que un
incómodo dolor puntual, en otras pueden convertirse en causa de dolor crónico si
no se tratan a tiempo o de la forma debida. De hecho, tanto el típico lumbago
como el dolor cervical se han convertido en las dos dolencias crónicas que más
se diagnostican en nuestro país a personas de más de 16 años, según refleja la
Encuesta Europea de Salud en España realizada por el Instituto Nacional de
Estadística (INE) y que acaba de ser publicada.
Algunas prácticas
sencillas como es la realización de deporte, sobre todo la natación, el reposo o
unas simples normas básicas de higiene postural a la hora de realizar
actividades tan cotidianas como ir a la compra, hablar por teléfono, limpiar o
planchar podrían reducir estas preocupantes cifras. Por ello, desde las
consultas de los Servicios de Reumatología se vienen dando desde hace tiempo
consejos prácticos para llevar a cabo en la vida diaria y reducir este tipo de
dolencias.
El estrés y la tensión
Hay personas en las que las malas posturas, la falta de
ejercicio o el sobreesfuerzo físico desencadenan un dolor cervical o lumbar que
se cronifica si no se corrigen estos factores mecánicos.
Sin embargo, en
ocasiones no son factores externos los detonantes, sino que la propia mala
estructura de la columna, en personas que sufren escoliosis, que tienen alguna
vértebra deformada por una osteoporosis importante, por ejemplo, o por artrosis,
o aquellos con una masa muscular débil sufren dolor lumbar o cervical.
Curiosamente, en la gran mayoría de los casos el origen del dolor
cervical o lumbar radica en una tensión muscular mantenida, relacionada con
frecuencia con estrés o tensión emocional. Como causas menos frecuentes, pero
quizás más consistentes con la aparición de dolor, se puede destacar por un lado
los traumatismos, como giros o golpes bruscos, y por otro las enfermedades
inflamatorias de la columna, como las espondilitis u otras.
Consejos básicos para evitar el
dolor
Sea cual sea la causa, existen consejos comunes
para mitigar el dolor y como apoyo a un tratamiento analgésico adecuado. Es
preferible un ejercicio suave, con estiramientos lentos, al reposo, que sólo se
debe aconsejar en períodos de mucho dolor y durante un tiempo no superior a tres
días. Aparte del ejercicio controlado, para combatir el dolor lumbar se puede
recurrir a la aplicación de calor local y a los masajes.
De todas
formas, y siguiendo la norma de que "es mejor prevenir que curar", aprender a
coger peso de la forma adecuada, a caminar y a sentarse correctamente conduce a
que se reduzca el número de veces que este tipo de dolor aparece. Y sobre todo,
mantener una musculatura fuerte en la espalda es el mejor consejo para conseguir
que, si llega, el dolor pase rápido. - Peso: Llevar el peso lo más cerca
posible al centro del cuerpo (muy importante sobre todo con bolsos y mochilas,
que no deben colgar mucho) - Doblar ambas rodillas si se coge peso del suelo
y no hacer rotaciones de éstas mientras se recoge la carga. - Evitar
levantar objetos por encima de los hombros. - Si se trata de objetos pesados,
buscar ayuda. - A la hora de hacer la compra o llevar equipaje, repartir la
carga equitativamente entre ambas manos.
Cuidados personales
Cuando se está de pie
durante un largo rato: alternar el peso del cuerpo a cada pierna, intentar
doblar o apoyar en un escalón o similar un pie cada vez y hacer basculaciones de
pelvis de vez en cuando, sobre todo cuando seamos conscientes de que estamos
arqueando mucho la columna.
Cuando se camina: espalda recta, tripa
metida y los brazos colgando relajados. Además, hay que utilizar un calzado
adecuado: ni tacones altos ni zapatos planos, que tengan una plantilla mullida y
que no aprieten.
Cuando permanezcamos sentados: cambiar de postura cada
cierto tiempo, evitando aquéllas en las que la espalda se arquee o quede sin
apoyo.
En el coche: acercar el asiento lo suficiente para que los pies
alcancen los pedales cómodamente y situar ambas manos al volante. Regular el
reposacabezas para que realmente se repose en él. En trayectos largos, detenerse
cada dos horas y realizar ejercicios de estiramiento durante 5 minutos.
Para dormir: utilizar un colchón adecuado, esto es, ni muy duro ni muy
blando, evitando tanto las almohadas excesivamente altas como dormir sin
almohada. Cualquier postura es adecuada si se está a gusto, salvo aquellas en
las que se arquee demasiado hacia fuera la espalda, lo que ocurre en muchas
personas cuando están boca abajo.
En cuanto a las labores domésticas,
arrodillarse o, al menos, doblar las rodillas al hacer la cama; al limpiar
objetos que estén por encima de los hombros, subirse a una altura.
Repartir la carga entre ambos brazos al volver de la compra o planchar
descansando una pierna en una pequeña tarima.
Un buen consejo es
intentar utilizar las abdominales para hacer cualquier tarea, incluso a la hora
de coger objetos o subir escaleras.
Ejercicios
La constancia en la realización
de cualquier ejercicio es la base para que la rehabilitación tenga éxito. Para
ello se debe elegir un tipo de ejercicio que satisfaga y que se adapte a la
situación personal de cada uno: natación si tiene piscina cerca y se sabe nadar
razonablemente bien, bicicleta estática si no se quiere salir a la calle,
caminar a ritmo ligero, pilates, gimnasia de mantenimiento, tai-chi, etc. Se
debe ser consciente de que si es algo que no gusta o que cuesta, no se va a
incluir en la rutina diaria.
Si se realizan ejercicios específicos para
la espalda o cuello, se deben hacer de forma gradual y, si se puede, al
principio con supervisión. No se debe intentar hacerlo todo el primer día, sino
que es aconsejable ir aumentando el ritmo e intensidad de los mismos de forma
progresiva.
Los ejercicios no deberían producir dolor si están bien
hechos. Si esto ocurriera, y no se tiene seguridad de estar haciéndolos bien,
deben reducirse a la mitad o incluso dejar de hacerlos.
Hay que evitar a
toda costa el sedentarismo, no sólo se tendrá menos dolor, sino que el paciente
se encontrará cada vez mejor. www.ayalasalud.es
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| COMENTARIOS |
| domingo, 18 de abril de 2010 |

lumbares  |
estimado doctor, ya hace como siete dias con dolores lumbares parte baja del sacro y los gluteos, ya terminado de tomar antiinflamatorios, y el caso es que me sigue doliendo sobre todo al andar es como si tuviera dos tornillos clavados. cuanto tiempo va a durar este dolor y es normal que duela tanto
# Publicado por: carmina
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| domingo, 31 de enero de 2010 |

Buenos consejos  |
Estimado doctor, como desde hace tiempo le sigo,veo que sus consejos son muy acertados,pero dificil de poner en practica.por siempre hacemos lo contrario.no seria bueno enseñar desde pequeños estas practicas.Como siempre gracias,reciba un saludo de un lector.
# Publicado por: Juan Cué
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