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| EL DESAMOR EN PALACIO |
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| "El Borbón de cristal": así trata un Rey a su hijo cuando no le gusta |
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| Carmelo López-Arias |
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José María Zavala vuelve a hacer una aportación decisiva al conocimiento de la Familia Real. La historia de Alfonso, el príncipe hemofílico, compendia buena parte de sus errores trágicos.  |
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| 4 de diciembre de 2009 |
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FOTO DE FAMILIA |
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Don Alfonso de Borbón y Battenberg es el niño que posa a la derecha de la Reina Victoria Eugenia. |
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UNA HISTORIA TRISTE |
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José María Zavala. El Borbón de cristal. Prólogo de Luis María Anson. Áltera. Madrid, 2009. 299 pp. + cuadernillo de fotos. 21 € |
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La reina Victoria Eugenia de Battenberg, al conocer la noticia, exhaló
"un gemido desgarrador, tan atrozmente desesperado que parecía provenir de algún
inaccesible infierno más allá de la tumba".
Así describe el biógrafo de
Ena el momento en el que la esposa de Alfonso XIII supo que su
hijo promogénito padecía la hemofilía, enfermedad que ella le había transmitido,
recibida a su vez de su abuela, la reina Victoria de Inglaterra. Era el 2
de junio de 1907, veintitrés días después del nacimiento que había hecho feliz a
la augusta pareja porque aseguraba la sucesión.
José María Zavala
ha dedicado su último trabajo sobre la Familia Real española, El Borbón de
cristal, a ese niño desgraciado, que nació siendo Príncipe de Asturias y
murió treinta y un años después sin título, sin dinero, sin compañía y
enfrentado a su padre, en un hospital de Miami.
"La gran tragedia de su
vida", como la califica el autor, desvela también muchas cosas sobre la
personalidad de sus progenitores. Zavala logra arrancar a los personajes
históricos el celofán con que nos los sirven las enciclopedias, y consigue que
circulemos entre ellos comprendiendo cómo sienten. En este caso el retrato de
Alfonso XIII no es precisamente favorecedor. Don Alfonso de Borbón y
Battenberg había nacido para ser Rey, y sin embargo lo tenían escondido, no
sólo a salvo de cualquier caída, golpe o herida que produjese una hemorragia
fatal, sino sobre todo a salvo de quienes pudiesen publicitar la
enfermedad.
El Rey quiso ocultar a los ojos de todos el padecimiento de
su hijo, mientras le buscaba remedio por toda Europa. Sin fruto. Frente a
otros historiadores más complacientes, Zavala demuestra que
contrajo matrimonio con la princesa inglesa conocedor del riesgo que asumía, y
una vez la fatalidad cayó sobre su casa, no quiso transmitir una imagen de
mala estrella en materia tan delicada como la Corona, dado que el
segundo de sus vástagos, Jaime, había nacido sordo.
La
vida del niño hemofílico era como la del zarevich
Alexis, magistralmente narrada por Franklin J.
Schaffner en la película de 1971 Nicolás y Alejandra
(Alejandra era también nieta de la reina
Victoria), aunque aquí, por fortuna, no existiese un
Rasputín interfiriendo.
Nuevas desgracias se abatirían,
sin embargo, sobre don Alfonso una vez creció. Su padre seguía
tratándole en público como si hubiera de sucederle algún día, consciente sin
embargo de que la hemofilia lo impedía por el régimen de vida tan
especial al que obligaba. Le colmaba de distinciones y su vida transcurría con
apariencia de normalidad, como refleja un diario de marzo a agosto de 1922,
hasta ahora desconocido, que Zavala exhuma y donde se reflejan
sus tranquilas andanzas de quinceañero.
La Segunda República lo cambió
todo en 1931. El 14 de abril Alfonso estaba grave y encamado
por un accidente de caza, y salió en camilla rumbo al exilio y con
deprimentes confesiones, considerándose "el ser más involuntariamente inoportuno
que existe", entorpecedor de la huida de los demás.
Como es sabido, en
1933 renunció a sus derechos porque su padre le exigió hacerlo si quería casarse
con la cubana Edelmira Sampedro, contra las estrictas
normas de la Casa Real sobre matrimonios desiguales. Zavala,
como Juan Balansó y otros especialistas, discute el valor legal
de esa renuncia, basada en una simple carta y que no contó con las
ratificaciones exigidas, imposibles en una España republicana. Además don
Alfonso se retractó poco después.
Este hecho, unido a
que, en la ruptura entre Alfonso XIII y Ena,
el Príncipe de Asturias se puso de parte de su madre, terminó de arruinar la
relación paternofilial. El resto de tragedias de su vida vendrían ya "rodadas":
divorciado, vuelto a casar, vuelto a divorciar... hasta que un accidente de
tráfico en Miami dejó solo para morir, en 1938, a quien había sido heredero
al trono de España durante más de un cuarto de siglo, cruelmente engañado sobre
su destino por su propio padre. Zavala reproduce
su interesante conversación con Brandon Killmon, el policía que
instruyó el atestado, sobre las penosas condiciones en que tuvo lugar. Y una
sorprendente revelación final del hematólogo Alfonso Elósegui,
y es que a causa del tratamiento administrado, de no haber muerto de
hemofilia en 1938, el "Borbón de cristal" lo habría hecho de sida años después,
pues habría recibido sangre infectada: "Todos los hemofílicos españoles que se
pusieron el factor 8 fallecieron, sin excepción, a causa de ella [de la
enfermedad del sida]".
Domina el autor el arte de engarzar lo personal
con lo colectivo, el detalle íntimo con las circunstancias excepcionales de
nuestro primer tercio del siglo XX. Es una forma de escribir Historia que le da
una sorprendente vida a las fotos sepia. Aquí el color no lo pone el pincel,
sino la pluma.
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| COMENTARIOS |
| sábado, 05 de diciembre de 2009 |

Futuribles imposibles  |
En efecto, no he leido el libro. En efecto, no es la opinión de su autor, sino una especulación de un hematólogo. Pero no es menos cierto que desde que D. Alfonso murió, hasta que se describió la enfermedad, pasaron 43 años. Siguiendo esa especulación, durante esos años D. Alfonso tendría que haber sobrevivido, a pesar de su enfermedad, para finalmente contraer el sida, que ya es mala pata. Años durante los cuales podría haber muerto de gripe, o de un esguince en el tobillo; elucubración que puedo hacer con rigor parecido a la del sida. O ya puestos, de un accidente de tráfico, que es lo que pasó.
# Publicado por: E P
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| sábado, 05 de diciembre de 2009 |

No olvideis  |
Bueno...esto todo es asunto de conjeturas fuera de lugar...no olvideís que el Conde de Covadonga nació en 1907 y que al padecer hemofilia es my dificl que hubiese llegado a la augusta edad de 74-75 años para haber sido contagiado del SIDA. Los primero casos de esta terrible enfermedad aparecieron en entre las postrimerías de la década de los setentas y el inicio de los ochentas...por lo que es muy, pero muy probable que don Alfonso Pío no estuviese con vida en esas fechas.
# Publicado por: Arturo Beeche
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| sábado, 05 de diciembre de 2009 |

lo del sida  |
Ni patinazo, ni qué cruz, ni con un par, como dicen otros en el foro, y me da que no han leído el libro. Terminé ayer de leer el libro. El tema del sida está justo al final. No es una opinión de Zavala, sino de un hematólogo, Alfonso Elósegui, hijo del mejor amigo de Don Alfonso, Carlos Elósegui, que también era hematólogo. Elósegui no dice que Don Alfonso tuviese sida. Lo que dice es que, de no haber muerto tras el accidente a consecuencia de la hemofilia, habría contraído el sida años después porque todos los pacientes hemofílicos tratados igual que él murieron de sida a consecuencia de las transfusiones. Evidentemente es una especulación, pero en ningún momento dice el libro que Don Alfonso tuviese sida.
# Publicado por: Andrés R.
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| sábado, 05 de diciembre de 2009 |

Patinazo  |
Interesante artículo, que invita a leer el libro... hasta el patinazo final del SIDA. No sé que hubiera hecho el pobrecito D. Alfonso, desde 1938 a1981 en que se describió la enfermedad.
# Publicado por: E P
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| viernes, 04 de diciembre de 2009 |

Ah, los Borbones  |
Me gustó mucho el libro de Zavala sobre el duque de Cádiz. Me alegro de que haya publicado éste. La verdad, cuanto más conozco a los Borbones españoles, más republicana me siento, pero qué vidas tan entretenidas.
# Publicado por: Sonia Pastor
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| viernes, 04 de diciembre de 2009 |

Qué cruz...  |
SIDA en 1938 Un libro bien documentado, sí señor... Me extraña que no salgan jugando a la Play en las fotos sepia, para darle un poco más de color... Qué cruz...
# Publicado por: Alberto
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| viernes, 04 de diciembre de 2009 |

con un par  |
o sea que el sida ya estaba en marcha en 1938.
# Publicado por: jsl
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